sábado, 14 de enero de 2012

Controlar el apetito es posible

No se trata de comer menos, sino mejor. Incorpora alimentos ricos en fibra en tus menús para seguir una dieta más saciante.

Algunos truquitos:

  • Productos integrales: incluye en cada comida pan, arroz o pasta integrales y una o dos raciones de verduras y hortalizas, te sentirás satisfecha mucho antes y no te entrarán ataques de hambre.
  • De postre, siempre fruta: y siempre las más rica en agua y fibra, como sandía, melón, kiwi...
  • Tentempiés: yogures desnatados con cereales, tostadas integrales con queso ligero saciarán tu estómago hasta la próxima comida.
  • Aliños de zumo de limón: o de naranja y vinage para las ensaladas y verduras. Los alimentos ácidos retardan el vaciamiento del estómago prolongando la sensación de saciedad.
  • Tomar mate: este es mi truquito preferido. El mate aumenta la energía y reduce el apetito. Según los expertos, el mate posee todas las vitaminas que se necesitan, motivo por el cual nos ayuda a sobrellevar los "sacrificios" dietéticos con más vitalidad.
  • "Comer con la cabeza": significa comer despacio, menos cantidad y descansar. Según un estudio, comer de prisa triplica el riesgo de sobrepeso. El cerebro tarda 20 minutos en procesar la señal de que el estómago está lleno. Si comes poco a poco, le darás la oportunidad de reaccionar a tiempo. La comida entra por los ojos, servirla en platos pequeños para dar la sensación de que comes más, cuando en realidad, las raciones son algo más moderadas. El cerebro de quienes duermen poco o mal produce más hormona del hambre y menos leptina, el mensajero que indica el nivel de saciedad.
  • Compensar: Si un día vas a comer fuera y no te privas de nada compensarlo con la próxima comida. Si has almorzado una comida copiosa, cena un yogurt con fruta o una ensalada verde con un huevo duro.
  • Evitar los excesos entre horas: El mejor momento para sucumbir a caprichos dulces es entre horas. Tenerlo en cuenta para tener a mano una fruta o un yogurt.
  • Limitar el alcohol: evitando los cócteles y licores que se preparar con azúcar porque son una auténtica bomba calórica. Reemplázalos por combinados con refrescos "light", así en lugar de estar tomando un equivalente a un cruasán y un vaso de leche, cada copa contará como un yogurt con miel. Hoy en día, la tónica y las gaseosas se encuentran en versión ligera.

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